En el mundial de Argentina 1978 hubo tres casos de árbitros muy particulares: uno por un premio que rechazó, el otro porque durante sus casi 20 años como árbitro profesional tuvo una forma muy particular de dirigir y el tercero por un caso que terminó en polémica.
El primero fue del alemán Ferdinand Biwersi (de Alemania Federal) que dirigió un encuentro en el que España derrotó a Suecia por 1 a 0 en la cancha de Vélez Sarsfield por la fase de grupos. Antes había estado como juez de línea en Alemania 1974. Después del mundial 78 recibió un premio al deportista del año en Alemania Federal, pero lo rechazó considerando que el árbitro no era un deportista.
Otro caso es el de el escocés John Robertson Gordon que dirigió aquel histórico encuentro en el que Túnez venció a México por 3 a 1 en el Estadio de Rosario Central, y el de la goleada 5 a 1 de Países Bajos a Austria en Córdoba, en el Estadio Chateau Carreras (hoy Mario Alberto Kempes) por la segunda ronda. Después del mundial fue suspendido del arbitraje acusado de haber sido sobornado con regalos en un partido entre el Milan y el Levski Sofía de la Copa UEFA (hoy Europa League).
Gordon y Biwersi fueron jueces de línea del uruguayo Ramón Barreto en el partido en el que Italia le ganó 3 a 1 a Hungría en el Estadio de Mar del Plata (Hoy José María Minella).
El otro fue el francés Robert Wurtz que estuvo como juez principal en el triunfo de Brasil por 1 a 0 ante Austria en Mar del Plata, y en el 6 a 0 de Argentina a Perú en Rosario que clasificó al equipo argentino para la final (también Biwersi estuvo como juez de línea) y fue juez de línea en el encuentro en el que Países Bajos goleó a Irán por 3 a 0 en el Estadio Mendoza (hoy Malvinas Argentinas).
En la liga francesa sobretodo,tenía un estilo muy extravagante y teatral para dirigir los encuentros y por esto se lo conoció como "el Nijinsky del silbato".

No hay comentarios:
Publicar un comentario